miércoles, 9 de noviembre de 2011
UNA AMISTAD
NOTA ACLARATORIA: Este segmento tiene como punto de partida el ejercicio No. 7 y lo desarrollaremos desde el contexto de un Blog dedicado a temas de desarrollo infantil, uno de los administradores del blog dará respuesta a la inquietud de una de nuestras seguidoras.
El establecimiento de vínculos afectivos entre los pares, permite al niño establecer diferencias en la manera en cómo considera a sus coetáneos. Consulte.
- Evolución del significado de amistad para los niños.
- Relación entre
- Incidencia de los grupos en el desarrollo personal de los niños
El blog del infante.
Hace poco recibí el mensaje de Teresita Trufa, quien me preguntaba si era posible que su hijo la considerara como una amiga más… pues bien mis queridos lectores y lectoras, para intentar dar respuesta a esta inquietud, considero necesario que conozcamos más sobre lo que significa para los niños una relación de amistad y algunas situaciones particulares que pueden influir en este tipo de socialización secundaria.
En gran medida, el tipo de socialización que se llevó a cabo durante la fase de apego entre tu niño y tú van a sentar las bases de las futuras relaciones que establecerá tu pequeño. Si nos ponemos a observar el tipo de relación que se establece entre la madre y el hijo en sus primeros años de vida, vemos que es una relación más de tipo asimétrico, lo cual se evidencia en que una de las tareas de la madre es acercar a su hijo a las normas sociales y buscando obtener un modelo de conducta adecuado le corriges y le enseñas normas para que él organice ese mundo social.
En un post anterior les había hablado sobre el apego y la importancia de favorecer un apego segura para que tu hijo legre mayor seguridad en sí mismo, sea más autónomo y logre adaptarse mejor a nuevas situaciones, se ha evidenciado en estudios realizados por Judy Dunn (1988) como “van apareciendo capacidades cognitivas en los niños que les permiten enfrentarse con las situaciones e irse formando como individuos autónomos” (Delval, 2003). Y en este sentido lo que quiero mostrar es como en beneficio de la adaptación social, el niño debe superar esa relación de dependencia con la madre de manera que aunque no deja de ser una figura importante, llega el momento de ceder un espacio pertinente para nuevas relaciones.
Para desarrollar esas competencias sociales, los pequeños deben empezar a establecer relaciones más simétricas con otros de su edad y este interés es algo natural solo que la actividad social varía en las diferentes etapas y al respecto, Juan Delval (2003) dice que esa evolución en las formas de interacción las posibilita la capacidad cognitiva en la medida en que pueda “tener en cuenta las necesidades de los otros, anticipar sus respuestas, responder a su interés, ser capaz de ponerse en su punto de vista(…)”.
Para hacer una breve descripción de esto, veremos que en los primeros meses solo se presentan contactos exploratorios en los que tratan al otro como un objeto (lo toca, lo empuja, lo golpea etc); ya desde los 2 o 3 años los niños demandan el contacto con otros niños con los cuales puedan jugar lo cual significa una conducta más social aunque hay pocas relaciones de grupo y si se dan son de 2 niños.
Desde esas primeras relaciones vemos que hay preferencias determinadas por “un cierta parecido, por capacidades físicas semejantes, por una cierta homogeneidad” Delval (2003), para este momento empezamos a ver los inicios de la amistad, y los otros aparecen como compañeros de juegos bien sean motores o simbólicos, fomentando estos últimos el aprendizaje de los papeles sociales.
Según Díaz-Aguado, 2002; Monjas, 2007; Ortega & del Rey, 2004. Citados por Sureda, García & Monjas (2009) “la expresión “relaciones entre iguales” o relaciones entre pares se utiliza para referirse a las interacciones que se producen entre un niño y otro u otros niños, porque su peculiaridad es precisamente que las y los interactuantes son iguales o muy parecidos en cuanto a edad, intereses, características o roles y están en una posición social semejante”.
Otro fenómeno concurrente en los niños de edad escolar es la conformación de grupitos sólo de niños o sólo de niñas. Delval (2003) dice que “posiblemente tiene que ver con que esto permite consolidar las conductas típicas del niño o de la niña”.
Como vemos, el poder socializador del grupo es muy importante para que el individuo se someta a las normas sociales y esto se empieza a manifestar en los juegos de reglas a partir de los 6 o 7 años. En esa etapa, el grupo también significa apoyo para el niño y le genera un sentimiento de pertenencia a una comunidad cohesionada por semejanzas.
Cuando llega la adolescencia, los juegos empiezan a hacerse mixtos porque lo interesante es conocer al del otro sexo y se empiezan a establecer relaciones de amistad más estrechas.
Hasta aquí ya tenemos claro que la relación entre pares es significativamente positiva bien sea en la infancia o en la adolescencia porque esto contribuye al desarrollo de habilidades sociales y en consecuencia con lo anterior no podríamos decir que se establece una relación de amistad entre madre e hijo en el sentido estricto de la palabra. Tú debes darle a tu hijo el apoyo emocional en los momentos adecuados, pero no deberías esperar ser la confidente de tu hijo por el rol que tú desempeñas en esa relación.
Una investigación con niños y niñas de 10 y 11 años (Sureda, García, & Monjas, 2009) ha indicado que “la amistad implica una relación diádica recíproca y voluntaria, con vínculo afectivo, que se mantiene en el tiempo y se caracteriza por aspectos como comunicación íntima, apoyo emocional, interés y preocupación por el bienestar del otro.”
Trabajos citados
Delval, J. (2003). El desarrollo humano. Barcelona: Siglo XXI.
Sureda, I., García, F., & Monjas, M. (2009). Razones de niños y niñas de diez y once años para preferir o rechazar a sus iguales. Revista Latinoamericana de Psicología , 305-321.
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